lunes, 26 de marzo de 2012


¿Que es el abandono? ¿Cómo lo afrontamos? ¿Cual es nuestra reacción ante el?
Nunca nos vemos reflejados en la abominación de Víctor frankenstein, nunca hemos afrontado el monstruo que representa el abandono y el cual nos conduce a la soledad ese monstruo que nos pone de rodillas solo al mirarlo y cuya  confrontación es casi imposible  que muy pocos enfrentamos y muchos menos dominamos, es aquellos que nos hace surgir los instintos mas básicos en nuestro ser ese deseo de supervivencia el cual nos muestra como realmente somos sin tapujos ni inhibiciones. Es ese ser que pocos conocemos pero que sabemos que se encuentra latente en nuestro interior.

En conclusión, el humano es el único responsable de crear todo este tipo de aberraciones contra otro ser humano, no importa si el mismo es el que da la vida, estamos inmersos en un mundo en que ya todo lo vemos tan natural que no nos damos cuenta nosotros mismos creamos a nuestros Frankenstein,  que esto solo lo ocasionamos nosotros mismos y lo peor del caso que siempre tendemos a pensar que otro es el culpable de nuestras acciones, nunca aceptamos nuestras errores y cuando lo hacemos nos sentimos ofendidos. La diferencia entre el hombre y el animal es que el primero actúa por la razón, el segundo por el instinto y  el humano por el sentimiento, por lo que Frankesntein también era un ser humano.
EQUIPO
ESTUDIANTES DE LA FES ARAGON
integrantes
Andrade Hernandez adai
Avilez Davila David
Carrillo Zaeth
De la Cruz Garcia Jorge Ramses
Ursula  Jiménez Yeni

lunes, 19 de marzo de 2012

Actividad 3

Leer el siguiente poema, analizar su contenido y relacionarlo con la primera parte de la obra, previamente leída y estudiada, de Philippe Meirieu: Frankenstein Educador (páginas 13-65).

Nota: Imprimir el poema y llevarlo para la clase del 27 de marzo (para su análisis).


EL GOLEM


Si (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa,
En las letras de rosa está la rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo.


Y, hecho de consonantes y vocales,
Habrá un terrible Nombre, que la esencia
Cifre de Dios y que la Omnipotencia
Guarde en letras y sílabas cabales.


Adán y las estrellas lo supieron
En el Jardín. La herrumbre del pecado
(Dicen los cabalistas) lo ha borrado
Y las generaciones lo perdieron.


Los artificios y el candor del hombre
No tienen fin. Sabemos que hubo un día
En que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
En las vigilias de la judería.


No a la manera de otras que una vaga
Sombra insinúan en la vaga historia,
Aún está verde y viva la memoria
De Judá León, que era rabino en Praga.


Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
Y al fin pronunció el Nombre que es la Clave.


La Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
Sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
De las Letras, del Tiempo y del Espacio.


El simulacro alzó los soñolientos
Párpados y vio formas y colores
Que no entendió, perdidos en rumores
Y ensayó temerosos movimientos.


Gradualmente se vio (como nosotros)
Aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.


(El cabalista que ofició de numen
A la vasta criatura apodó Golem;
Estas verdades las refiere Scholem
En un docto lugar de su volumen.)


El rabí le explicaba el universo
"Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga."
Y logró, al cabo de años, que el perverso
Barriera bien o mal la sinagoga.


Tal vez hubo un error en la grafía
O en la articulación del Sacro Nombre;
A pesar de tan alta hechicería,
No aprendió a hablar el aprendiz de hombre,


Sus ojos, menos de hombre que de perro
Y harto menos de perro que de cosa,
Seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.


Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
Ya que a su paso el gato del rabino
Se escondía. (Ese gato no está en Scholem
Pero, a través del tiempo, lo adivino.)


Elevando a su Dios manos filiales,
Las devociones de su Dios copiaba
O, estúpido y sonriente, se ahuecaba
En cóncavas zalemas orientales.


El rabí lo miraba con ternura
Y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
Pude engendrar este penoso hijo
Y la inacción dejé, que es la cordura?


¿Por qué di en agregar a la infinita
Serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
Madeja que en lo eterno se devana,
Di otra causa, otro efecto y otra cuita?


En la hora de angustia y de luz vaga,
En su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

                                                        JORGE LUIS BORGES

viernes, 16 de marzo de 2012

El hombre que quiso ser dios, a propósito de Víctor Frankenstein.

Víctor Frankenstein joven estudiante de medicina, al no superar el duelo de su madre se refugia en sus estudios, tomando con gran interés el estudio de la filosofía natural; mismo interés que crea en él una misteriosa obsesión dentro de sí por ofrecer de nuevo la vida a aquellos que la disfrutaron alguna vez. Esta idea incluía también sentirse como un creador y por consiguiente igualarse a dios en el momento en el que su creación le agradeciera por darle vida y lo viera como un padre. De esta manera, Víctor podría sentirse amado y sustituir de alguna forma el cariño de su madre fallecida.

Sin embargo la reacción del joven estudiante de medicina al ver como su creación pasa de un estado inerte (muerto) a un estado en movimiento (con vida), fue totalmente diferente a la esperada, pues éste huye dejando en total ABANDONADO a su creación, aún que el ser vivo creado por él le extiende el brazo en señal de ayuda.

Mucho hay que comentar a partir de este acto. Primero que nada Víctor al desear crear “algo” y querer sentirse como dios refleja una terrible soledad y completa ausencia de amor, pues lo único que pretende al ser dador de vida, además del conocimiento, es la satisfacción de que “alguien” le reconozca y le de el amor que nunca recibió. Pretendía sentir el placer de vencer a la muerte con la vida que él dio, pues fue la “muerte” la que le arrebató a su madre, de esta manera Víctor podría sentirse superior a la muerte misma. Pese a esta expectativa, Frankenstein no transmite amor cuando su “engendro” toma vida, sino todo lo contrario lo deja en abandonado sin apoyo alguno, y peor aún no es capaz siquiera de “enseñarle” a su “engendro” el porque lo había creado.

Cuando un ser humano juega a ser dios, nos referimos a una persona que quiere ser más de lo que en realidad es, a una persona que está vacía de sí y que pretende en la creación del otro (engendro) llenarse a sí mismo. Sin embargo cuando logramos crear “algo” y conseguir nuestro cometido, no sabemos reconocer lo que construimos y mucho menos sabemos guiar y ser responsables de nuestros actos, y generalmente el hombre termina siendo arrastrado por su cobardía.

Es por eso que miramos que Víctor era un sujeto inconforme de lo que era para sí y para la sociedad, pues no debió ser fácil ser una persona que pasa desapercibida ante la mayoría, pese a un gran intelecto. A propósito del intelecto, consideramos que este fungió como refugio a su sufrimiento e inconformidad con el ciclo de la vida, esencialmente con la parte de la muerte, pues miramos la muerte como parte de la vida.

Por último cerramos con estas dos paradójicas frases, para reflexionar acerca de lo que puede hacer y ofrecer el ser humano.

“La cosa más valiosa que puede ofrecer y tomar el ser humano es el amor

“Lo peor que puede hacer el ser humano es el abandono


Nombre del equipo:

“RETRATOS DEL TIEMPO”.

Integrantes del equipo que colaboraron en la redacción de este texto:

Ávila Lozada Sonia.

Canal Rodríguez Karla Jahaziel.

Eugenio Vázquez Yaneth.

Lara Correa Susana.

¿Es un ser humano el engendro de Frankenstein?.

No podemos decir que es un monstro, porque es más humano de lo que aparenta; el engendro de  Frankenstein a pesar de ser diferente (deforme), pasa por los mismos procesos formativos y valorativos que cualquier ser humano, con la única excepción de que no fue procreado en el vientre.
El mismo engendro, se considera al principio un ser humano ya que al encontrar a su creador le plantea una pregunta: ¿cómo han de odiarme a mí,  que soy el más miserable de los seres humanos?, con esto se pone en evidencia que a pesar de las diferencias físicas se veía reflejado en los seres humanos. Aunque por desgracia el ser humano al rechazarle le genera la duda de a donde pertenece, pero si recordamos, el está constituido por partes humanas.
Su crecimiento mental es desarrollado de la misma manera que un ser humano, empieza a actuar por instinto (como un bebé cuando llora), sus sentimientos y acciones evolucionan a través de su observación del entorno y de  aquella familia, al igual que un niño pequeño, pero este no tuvo ni una madre o un padre, aprendió  de una manera poco interactuada con seres humanos, aun así aprendió y se hacemos la comparación con aquellos niños de la calle o que su madre le abandonó o jamás quiso a aquel bebé que llevó en su vientre y aún así nace. 
En cuando al desarrollo de conciencia;  comenzó a compararse con los  sentimientos que vivía o sentían los  propios personajes en los libros; pero esta conciencia no la crea hasta que leyó , como cualquier sujeto que comienza su proceso educativo, despertó su curiosidad por esa educación no dada así como ese proceso filosófico al cuestionarse quien es a donde va   


Equipo: Magenta
Nombres: Garro de Jesús Ronald
                   González Ramírez  Carolina.
                   Molina Olguín Rusby.
                   Sánchez Blanco Bianca Patricia